La semana pasada retomaba lo que he venido a llamar el "reto" de subir a los ocho picos de Andalucía, las montañas más alta de cada una de sus provincias, bajo el nombre de #TrabajoSocialenlaCumbre. En esta ocasión llegamos a la quinta cumbre con la provincia de Huelva, habiendo ya estado en los picos de Málaga, Córdoba, Jaén y Sevilla. En todos ellos le he planteado la posibilidad de colaboración al colegio profesional de Trabajo Social de la provincia, y dentro de sus posibilidades, vaya desde aquí mi agradecimiento por su implicación, cada cuál como digo en lo que ha podido y/o ha considerado.
Como decía en su presentación meses atrás cuando la iniciaba, es una iniciativa que persigue unir, visibilizar y acercar el Trabajo Social a la ciudadanía, con la disculpa si se me permite de utilizar una actividad lúdica y física para alcanzarlos.
Tras estas cinco salidas que hemos realizado se mantiene un grupo de compañeras/os y otros que sin ser trabajadores sociales se han unido al considerarla de su interés, donde los objetivos propuestos se van cumpliendo y no sólo estos sino que a su vez la actividad nos obliga a desarrollar toda una serie de actitudes, valores y comportamientos que nos pone ante nosotras y nosotros mismos. Desde la solidaridad y el compañerismo para con todas y sobre todo en determinados momentos, la empatía a la hora de comunicarnos, la responsabilidad y el esfuerzo compartido, el respeto a los entornos naturales en que nos movemos y a nosotros mismos, y mucho más ... que no sólo como profesionales del Trabajo Social sino simplemente como personas, debiéramos estar obligado a desarrollar en nuestro día a día.
Aún nos quedan tres picos: Cádiz, Almería y Granada para alcanzar el reto, pero personalmente el haber llegado hasta aquí, no sólo por lo ya conseguido a nivel de cimas logradas, sino sobre todo de lo que he podido vivir en cada una de las subidas, el esfuerzo ha merecido la pena y me siento satisfecho. #TrabajoSocialenlaCumbre
El Centro Virtual Cervantes expresa que este refrán "Se dice cuando alguien no puede ver un asunto o una situación en su conjunto porque está prestando atención a los detalles".
En esta ocasión lo voy a utilizar, no se si adecuadamente, pero ahí se abrirá el debate, en relación a las palabras que denomina a nuestra profesión: Trabajo Social, me atrevería a decir que un noventa y nueve por ciento de la profesión se presenta de esta manera. Pero las personas que acompañamos y sobre las que intervenimos, y posiblemente más del cincuenta por ciento de la población, nos sigue denominando: Asistentes Sociales.
En este punto voy a recordar nuevamente nuestra definición aprobada a nivel internacional.
Siendo muy consciente de los elementos y claves que se encuentran en la importancia de utilizar una definición que de manera adecuada nos defina, y después de más de treinta años defendiendo un modelo de profesión que se identifica en su totalidad con la terminología Trabajo Social y no con la terminología Asistente Social, si que creo que deberíamos a nivel individual auto preguntarnos realmente ¿Qué somos? y ¿Cómo hacemos? lo que decimos que somos. Aunque lo anterior pueda parecer un trabalenguas, creo que es de suma importancia.
Fuente: Colegio Profesional de Málaga. Acto 40 años
Lo que somos y lo que hacemos no va a venir definido por como queremos que nos llamen, creo que es un detalle (no falto de importancia) pero que como dice el refrán este detalle muy posiblemente no nos deja ver el asunto central, si realmente estamos dando cumplimiento a nuestra propia definición y a nuestro marco ético de actuación, sin olvidar nuestro compromiso como interventores sociales ante la sociedad por la que hemos decidido y optado, recordando que "... el trabajo social involucra a las personas y las estructuras para hacer frente a desafíos de la vida y aumentar el bienestar".
Por tanto seguiré utilizando y defendiendo la terminología Trabajo Social, pero siéntanse con total libertad en denominarme Asistente Social, si consideran que mi comportamiento tanto en lo personal como en lo que a compromiso con la sociedad se refiere, no se encuentra al nivel del Trabajo Social, lo aceptaré y servirá para reflexionar ¿Qué soy? y ¿Qué estoy haciendo?.
Estoy convencido que la gran mayoría de la ciudadanía es conocedora de que el acceso a la vivienda es un derecho, tristemente no de los considerados como fundamentales, sino como principio rector de la "política social y económica" de nuestro país incorporado en el Capítulo Tercero de la constitución. Sin olvidar el conjunto de normativa internacional a la que España se debe al haberlas ratificados, obligada por tanto a su cumplimiento, donde se establece el acceso a la vivienda como derecho. Valga como ejemplo la Declaración Universal de los Derechos Humanos que desde 1948 lo reconoce en su artículo 25:
1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuada que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
Pero que ocurre cuando un derecho, al que se deben las administraciones públicas para su cumplimiento, entra en el olvido y en el incumplimiento de una manera continuada a la vez que genera perjuicios en la vida de las personas, como es el caso del acceso a la vivienda, ?¿?¿?¿? Dejo el cuestionamiento para la reflexión y la participación si se quiere.
El problema de acceso a la vivienda viene siendo una constante en nuestro país sin que hasta el momento se hayan activado acciones de gran calado que venga a solucionarlo, sobre todo de cara a futuro. Las medidas han sido tímidas sin entrar a fondo en un cambio de paradigma, donde la vivienda deje de ser un bien económico y recupere su sentido como bien de necesidad básica. Y aunque recientemente se ha aprobado la primera ley de vivienda a nivel estatal, habrá que dar tiempo y ver como se desarrolla, aunque ya ha habido administraciones a nivel autonómico y local que han mostrado su poca o nula aceptación de la misma, reafirmando el olvido de este derecho al que se deben.
Fuente: Elaboración propia a partir Junta de Andalucía
Por dar un dato y ver la magnitud del problema, en Andalucía en los últimos cinco años (2018 a 2023) las solicitudes de personas demandantes de una vivienda pública se han incrementando en un 50,07%, que en valores absolutos supone más de cien mil nuevas solicitudes (107.683). Mientras tanto el número de vivienda protegida que ha obtenido la calificación definitiva en el mismo período ha sido de tan sólo 87 viviendas (Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana), lo que viene a representar el 0,08% de las nuevas solicitudes. La muestra constata por un lado la necesidad de la ciudadanía de una vivienda, como el olvido por parte de la administración en cumplir este derecho que viene a cubrir una necesidad básica.
Habrá que seguir recordando y recordando este derecho, y otros, aunque no guste...
Vaya juego de palabras que
diréis ¿no?, puede ser.
Hoy leía uno de los
artículos sobre Trabajo Social que tenía pendiente, es un trabajo del año 2017,
pero que mantiene toda la actualidad, escrito por Maribel Martín Estalayo y
Luis Nogués Sáez, ambos profesores de la Universidad Complutense de Madrid al
que se puede acceder en el siguiente enlace https://doi.org/10.1590/1982-02592017v20n3p335
Como indica en el resumen “Este
artículo tiene como objetivo analizar relatos de un grupo de profesionales de
trabajo social en España que, bajo la pretensión de recuperar la esencia del
trabajo social y con el malestar que comporta ejercer la tarea en un contexto
de remercantilización y privatización de lo social, difuminan el compromiso
profesional.”
Entre otras muchas reflexiones
para las que animo a su lectura, en lo referente al momento que se venía
viviendo hace unos años, pero que no ha cambiado de ahí su total actualidad, copio
literal lo siguiente:
“…reasignación de funciones entre los actores sociales
presentes en la acción social: reducción del papel de lo público a favor de una
iniciativa social amable con el poder y de un mercado que irrumpe en lo social
con el doble objetivo de obtener pingües beneficios a través de la
privatización de servicios y, simultáneamente obtener prestigio social por
medio de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC).” (p. 341).
Me parece que es de un acierto tal, así como de concreción y realidad, lo que se recoge en estas cuatro líneas que no he podido sino que utilizarlas para hacerlas columna vertebral de esta entrada.
No digo nada nuevo si recuerdo que el avance en derechos y en transformación social, aunque esta sea en dosis pequeñas, se ha gestado cuando han existido movilizaciones y grupos sociales que lo han promulgado, primeramente casi desde el anonimato y la mayor de las minorías, para desde la constancia cuando se tiene claro que lo que se defiende es de justicia, pasar a formar parte del debate público y a partir de ahí generar toda una serie de procesos de cambio, pondré algunos ejemplos:
- La concienciación y el debate sobre la ayuda a los denominados países en vía de desarrollo, sobre la deuda externa de estos países, etc. en los años 90, vino del movimiento por el 0,7% aunque para muchos esto les suene a chino. A veces lo comento en clase y nadie lo conoce y ni han odio hablar eso del 0,7% menos que hubo una movilización en todo el estado a modo de acampada que fué portada de periódicos durante días, si aquí también en Málaga acampamos en la que aún era la plaza de la Marina con albero.
(Acampada del 0,7% Málaga, 1994)
- No puedo olvidar el movimiento social que surgió ante el consumo de drogas también en los noventa, que supuso en Andalucía, al igual que en el conjunto del estado, pasar de cero a construir toda una serie de recursos en los diferentes niveles desde la prevención a la atención pasando por la reinserción de la que aún se sigue hablando, pero que para nada hubiera sido al ritmo que fué sin la presencia y presión por parte de los colectivos.
- Y como no el movimiento Stop Desahucios, que fué capaz en los momentos de mayor impacto de la crisis de 2008 ser la voz de miles de personas (tristemente aún hoy), que eran expulsada/os de sus casas al no poder hacer frente a las cuotas de hipoteca o alquiler (en los últimos años) sin que hubieran recursos para atenderles.
Dejo aquí estos tres ejemplos, donde la movilización ciudadana consiguió hacer visible realidades en muchos casos desconocidas para el resto de la ciudadanía, y en todas ellas he conocido compañeras/os de trabajo social implicados/as incluso en algunos espacios siendo protagonistas de los mismos. Pero posiblemente no tantos como me hubiera gustado.
Sin embargo a veces tengo la sensación que ese reposicionamiento al que alude el artículo de los que denomina "actores sociales en la acción social", son los que consiguen hacer "Que todo siga igual", obviamente he de pensar que de manera inconsciente, ya que en muchas ocasiones incluso los discursos son de cambio y de transformación, pero a la hora de la verdad: "todo sigue igual".
En diciembre pasado ponía en marcha en este blog un apartado bajo el título "Panel Social de Andalucía", este recurso, como indicaba en su momento, tiene el objetivo de facilitar información sobre variables sociales que permiten analizar la situación de la comunidad andaluza, desde un enfoque cercano, fácil de entender y desde perspectivas que en muchos de los casos no son tratadas. Ya que conocer desde la evidencia no sólo traslada la realidad, sino que a la vez facilita la toma de decisiones para intentar dar soluciones a problemas y situaciones que generan elementos de desigualdad y exclusión, lejos del bienestar social como objetivo máximo alcanzar. En un momento donde además las noticias falsas, los bulos y las medias verdades se van haciendo protagonistas y parasitando los espacios de comunicación.
Incorporo en esta ocasión dos nuevos parámetros como son los datos relativos a la ley de dependencia, así como respecto al Ingreso Mínimo Vital (IMV), dos derechos de ciudadanía.
El primero puesto en marcha en el año 2006, hace 17 años, y aún hoy con grandes déficits en cuanto a su cumplimiento, tal y como se puede comprobar con una media de casi año y medio (529 días), desde que se realiza la solicitud hasta la resolución de prestación, literalmente "un escándalo" después del tiempo transcurrido.
Y el segundo el IMV, donde Andalucía representa el 30,82% del total de expedientes aprobados, el mayor de toda las comunidades siguiéndole a bastante distancia la Comunitat Valenciana con el 10,99%, lo que viene a plantear el volumen de solicitudes a raíz del nivel de necesidades de las y los andaluces, donde se han superado el medio millón de beneficiarios/as (596.431).
Una información la aquí facilitada que además se encuentra en acceso abierto para que sea accesible a quien la quiera utilizar, espero que sea de utilidad, y si además quieres realizar algún comentario para su mejora puedes hacerlo a través de los comentarios a esta entrada.