domingo, 10 de abril de 2016

Andalucía, segundo año, a la cabeza de las Ejecuciones Hipotecarias



Desde hace dos años el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), viene facilitando con carácter trimestral, el número de certificaciones de ejecuciones hipotecarias que se inician e inscriben en los registros de la propiedad.

El concepto de ejecución hipotecaria refiere a un procedimiento ejecutivo a través del cual se ordena la venta de un bien inmueble, que estaba gravado con una hipoteca, por incumplimiento del deudor de las obligaciones garantizadas con la hipoteca. (INE, 2014).

En dicha estadística se recoge entre otras variables el número de viviendas que se registran, considerando los siguientes tipos de vivienda, según se específica en la ficha metodológica:

Piso con anejos: Se denomina anejo, aquel elemento que no se puede separar de la vivienda porque sirve para su uso, es decir, en este epígrafe se incluyen aquellas viviendas que además del piso, tienen también un garaje o/y un trastero, no destinado a vivienda y utilizable para otros usos, estando así contemplado en la Ley de división   horizontal y constatado en la escritura pública de la vivienda. 

Piso sin anejos: Viviendas que no tienen ningún habitáculo dependiente de ellas. Esta rúbrica incluye también a los pisos, que teniendo anejos, éstos tengan escritura independiente y en el momento de hipotecarlos, hay una parte del préstamo diferenciada e independiente del piso, que corresponde al anejo.

Vivienda adosada: Vivienda unifamiliar unida por los tabiques derecho e izquierdo de su fachada principal a otras viviendas unifamiliares. Puede ser de una o varias plantas, tener o no anejos, estar dentro de una parcela de terreno igual o mayor que el edificio. En esta rúbrica se anotarán también las viviendas pareadas (viviendas construidas de forma que se unen por un muro lateral de dos en dos). Pueden ser de una o varias plantas; tener o no anejos; estar dentro de una parcela de terreno igual o mayor que el edificio.

Vivienda aislada: Viviendas unifamiliares, construidas, de forma aislada, es decir, todos sus muros son independientes. Puede ser de una o varias plantas; tener o no anejos; estar dentro de una parcela de terreno igual o mayor que el edificio.

Los dos años que recogen los datos de ésta estadística se corresponden con 2014 y 2015, surgiendo la misma como una necesidad de disponer de información lo más exacta posible ante el incremento de desahucios (lanzamientos), que se vienen produciendo en nuestro país, desde el año 2008. Aunque el Consejo General del Poder Judicial sigue publicando, de manera también trimestral, datos relativos a ejecuciones hipotecarias y lanzamientos realizados (desahucios), aunque en este caso no se diferencia el tipo de inmueble. Lo que nos permite en estos momentos poder complementar ambas fuentes estadísticas, y marcar una radiografía bastante cercana a la realidad.

Si nos centramos en el caso de Andalucía, considerando las inscripciones realizadas en los registros de la propiedad, se sitúa la comunidad en primer lugar, a bastante diferencia del segundo (Cataluña), como el territorio con un mayor número superando las dieciséis mil, y con una pequeña diferencia a la baja del año 2015 sobre el 2014 del 1,11%, cuando por el contrario la media estatal alcanzó el 14,66%




Con los datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), en cuanto a la variable de lanzamientos con cumplimiento positivo que define como: aquellos lanzamientos en los que el servicio común ha podido practicar el lanzamiento acordado por el juzgado. En este caso Andalucía llegó durante el año 2015 a los 8.586 lanzamientos, sólo por detrás de la Comunitat Valenciana, y marcando un incremento respecto al año 2014 del 4,17%.

Se podría presagiar que la situación no marca visos de cambio en Andalucía, con registro de certificaciones de ejecuciones hipotecarias en los dos últimos años muy parecidos, siendo este paso el inicio para un posterior lanzamiento-desahucio, el futuro no es muy halagüeño.



lunes, 21 de marzo de 2016

Hablando de adicciones



Recuerdo en los años 90 cuando comencé a conocer la problemática de las adicciones, a participar en las asociaciones que se creaban, donde incluso llegué hacer prácticas de la carrera en una de esas entidades. Y luego más tarde un grupo de compañeras/os nos embarcaríamos en un proyecto desde una entidad de prevención en la que aún hoy sigo. Eran tardes de sábado en terapia con familiares en un espacio reducido donde la gente se tenía que quedar de pie, eran años donde el “boom” de las adicciones estaba en su cénit y se situaba entre los principales problemas sentidos por los ciudadanos cuando el CIS lo preguntaba.

Y aunque han pasado casi treinta años de aquellas fechas, hay un elemento que después de tanto tiempo me sigue molestando bastante, porque como digo después de tantos años, hay cosas que siguen igual o peor. Esa doble moral que se sigue utilizando, cuando hablamos de “alcohol y drogas”, ¿por qué se siguen diferenciando?

Droga: “Aquellas sustancias, naturales o sintéticas, cuyo consumo pueda generar adicción o dependencia, o cambios en la conducta, o alejamiento de la percepción de la realidad, o disminución de la capacidad volitiva, así como efectos perjudiciales para la salud.”  (Art. 3. Ley 4/1997 de Prevención y Asistencia en Materia de Drogas). Leer esta definición de droga que recoge la ley de la Junta de Andalucía, nos sitúa en lo que es el alcohol, una droga sin más. 

Desde el año 1995 el Plan Nacional sobre Drogas viene realizando una encuesta con carácter bianual, sobre Alcohol y otras Drogas (nuevamente surge la diferenciación), con la denominación de EDADES. La última realizada corresponde a los años 2013/2014, de la que se pueden extraer entre otras algunas consideraciones:

  • Desde 2011 hay un aumento en el consumo de sustancias legales como el tabaco, el alcohol y los hipnosedantes.
  • La edad media en el consumo de alcohol y tabaco, se sitúa en los 16 años, y el cannabis en los 19.
  • El 4,9% de los encuestados tienen un consumo problemático de alcohol, de los que tendrían un consumo de riesgo el 4,5% (1.600.000 personas).
  • El 10% tienen un consumo diario durante los últimos 30 días.
Se podría continuar valorando otras variables y extrayendo conclusiones, lo que sí es una realidad que después del tiempo transcurrido, las adicciones han dejado de ser vista como un “problema”. Aunque afecten de manera directa a cientos de miles de jóvenes, y esa dependencia sobre una sustancia ahora se convierta en dependencia a un aparato o a un medio de comunicación como es internet. Sólo estas nuevas realidades hacen que de pronto se gire la mirada sobre qué es lo que está ocurriendo, y tenga todo su sentido las reflexiones que en 1992 realizábamos desde la Federación Andaluza de Drogodependencia ENLACE, en el documento “Correlaciones entre modelo social en el que vivimos y drogodependencias”, y que desde una visión muy crítica se decía: “… debemos tender hacia un nuevo sistema económico que esté sustentando en otros pilares, no de injusticia social sino de equilibrios, no de crecimiento vertical sino horizontal, evitando que para crear riqueza haya que crear pobreza a su vez.”

domingo, 7 de febrero de 2016

Profesionales del Trabajo Social en Andalucía



Durante los últimos seis años en Andalucía, del año 2008 al año 2013, el número de profesionales de Trabajo Social ha disminuido en 174 personas. Tal y como queda reflejado en las diferentes memorias del Plan Concertado publicadas por la Junta de Andalucía.

En 2009 se alcanzó el mayor número de profesionales con un total de 1.634, a partir de ese año el número no ha hecho sino decrecer, llegando al año 2013 con un total de 1.460.

Pero ¿cómo está la situación provincia a provincia?

La que mayor número de profesionales ha perdido ha sido Sevilla, con un total de 60, seguida de Granada con 56, Málaga con 28, Almería con 23, Cádiz con 17, Huelva con 11 y Córdoba con 10. Quedando la provincia de Jaén como la única que si ha visto incrementado el número de Trabajadores Sociales en 2. Todo ello si comparamos el año que mayor número de profesionales existía, con el último del que existen datos, el 2013.

A partir de aquí son muchas las reflexiones que se pueden hacer, no sólo teniendo en cuenta los datos a nivel autonómico, sino también valorando los mismos desde cada ámbito territorial a nivel provincial.

La falta de información, o el disponer de datos que no estén actualizados, genera una imposibilidad de realizar una radiografía objetiva del objeto a valorar, estudiar y/o investigar. Posiblemente la publicación de estos datos, que además son públicos y se encuentran a disposición de cualquier persona que tenga interés en consultar, hará que responsables en esta materia opinen que no son reales o que la situación no es así porque hay otras informaciones o variables a tener en cuenta, totalmente de acuerdo, pero esto es lo publicado y por tanto lo único existente.

A continuación facilito los desgloses por provincias, teniendo en cuenta los ayuntamientos de más de 20.000 habitantes y las diputaciones provincias que atienden aquellos municipios de menos de 20.000 habitantes.









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