viernes, 29 de enero de 2016

Dos caras de la misma moneda


Estos días se han publicado dos informes que vienen a plantear dos realidades muy diferentes, pero a la vez con un denominador común, la desigualdad existente y como ésta sigue creciendo. Uno publicado por la entidad OXFAM, que puedes descargar en: (...) 

Cuyo título “Una economía al servicio del 1%”, nos lo dice todo. Con datos tan contundentes como que el 1% más rico de la población mundial posee más riqueza que el 99% restante de las personas del planeta. O que puedan existir 7,6 billones de dólares ocultados en paraísos fiscales por esa minoría de privilegiados. 

El segundo informe publicado se refiere a la memoria anual, en este caso la del año 2014, de las llamadas Rentas Mínimas de Inserción en nuestro país, al que puedes acceder en: (...)

Al igual que el anterior también ofrece una serie de datos contundentes y que refleja la situación que se está viviendo en España, aunque en este caso referida a ese 99% de personas que se ven obligadas a solicitar este tipo de recurso ante la falta de ingresos económicos para cubrir sus necesidades básicas.

Un informe que nos permite conocer que durante el año 2014 se presentaron 316.206 solicitudes, con un incremento en los últimos cuatro años (2011 al 2014), del 166%. Y que sumando los que fueron titulares de éste ingreso más aquellos miembros de la unidad familiar que dependen de él, la cifra alcanza hasta las 616.885 personas.



Todo ello para obtener un ingreso medio cuya cuantía máxima ha ascendido a los 667,62 euros, y la cuantía mínima a los 418,58 euros mensuales. Importes que en el mismo período referenciado (años 2011 a 2014) se han mantenido casi estable. 



Como digo un informe con importantes lecturas, donde una de ellas se refiere al modelo de tenencia respecto a la vivienda de las personas que acceden a este ingreso. Y donde queda patente el grave problema que en estos momentos existe respecto a la necesidad de vivienda digna y accesible para miles de personas. Con un incremento de más del quinientos por cien de personas que en el año 2011 tenían vivienda propia y se encontraban pagando una hipoteca, al año 2014, y que ante su situación de necesidad tienen que solicitar algunas de las modalidades de renta mínima de inserción, según la comunidad autónoma. Al igual que aquellas que se encontraban en alquiler, pasando de 11.081 personas en el año 2011 a 76.273 en el año 2014.



Estos son sólo algunos de los datos, sin olvidar que detrás de cada uno de esos números son personas con nombre y apellido las que los construyen, con sus historias de vida, con sus ilusiones y proyectos, en muchos de los casos destruidos o sin posibilidades de alcanzarlos por el momento. 

domingo, 27 de diciembre de 2015

El 2015, un año de Trabajo Social


Escribir un blog a veces es como escribir un diario, salvando las diferencias, porque sin quererlo vas reflejando aquellas cuestiones de tu vida aunque puedan ser inquietudes o aspectos profesionales, que en el día a día te surgen y dejan su marca.

Cuando estamos a punto de finalizar este año llega ese momento que casi sin quererlo te lleva a recordar, aunque sólo sea por un instante, lo vivido durante el año que termina. Recordar momentos, personas, experiencias y vivencias positivas o negativas, alegres o tristes, en definitiva hechos que nos significaron y nos van dejando su huella a la vez que nosotros dejamos las nuestras. El disponer de un blog casi diario, me permite hacer esta parada en el tiempo para ver cuáles han sido esas huellas que me han marcado y que he querido compartir en el mundo casi infinito de internet.

En el mes de enero escribía sobre el Indicador Público de Rentas de EfectosMúltiples (IPREM), y el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), dos indicadores básicos de cara a calcular los salarios y otras prestaciones que van a poder recibir las personas. El IPREM se mantenía congelado desde el año 2010 en 532,51 euros y el SMI tenía una mínima subida de 3,30 euros, llegando a los 648,60, obviamente no era para tirar cohetes con estos datos.

El mes de febrero lo dedicaba a la "deseada", como suelo llamar a la futura nueva ley de Servicios Sociales de Andalucía, que siempre parece que va a llegar pero que no termina de hacerlo. Titulaba la entrada "nuevamente en el cajón", finaliza el año y ahí sigue, aunque parece que cada vez más cerca, las últimas noticias la sitúan para el próximo año 2016.

En marzo recogía el trabajo realizado por el Consejo Andaluz de Trabajo Social, donde se comparaban los diferentes programas políticos que se presentaban a las elecciones municipales en lo referido a los Servicios Sociales, un esfuerzo de pedagogía y transparencia donde de una manera muy clara se podían ver las diferencias, los modelos y como se retrataba cada partido político desde la visión que tienen del cuarto pilar del estado del bienestar.

Para abril el tema fueron los desahucios y la vivienda, algo que también aborde en el mes de octubre. El estar investigando en esta cuestión se vé que te marca, y no puedes pasar inadvertido cuando Málaga se sitúa a la cabeza de los desahucios en Andalucía, o cuando existían más de 82.000 personas como solicitante de una vivienda.

En mayo comentaba los datos que se hacían público por parte del INE dentro de la Encuesta de Condiciones de Vida, que reflejaba una España muy real. Con el umbral de la pobreza cada vez más bajo, pasando de los 8.831 euros en 2008 a los 7.961 en 2014, y con los ingresos medios por hogar en la misma sintonía: de los 30.045 euros en el año 2008 a los 26.154 euros, confirmando que cada vez somos más pobres.

Los meses de junio, julio y agosto, fueron meses muy profesionales y dedicados al Trabajo Social. Por una parte denunciando la disminución de profesionales en Andalucía, con un incremento de la ratio de personas a atender por cada Trabajador Social, donde se pasaba de 5.046 en el año 2009 a 5.465 personas en 2012. También aludiendo al II Congreso Provincial que la profesión celebraríamos en el mes de noviembre, todo un éxito, ahora lo puedo decir. Y como se estaban denominado las nuevas consejerías de Servicios Sociales tras las elecciones autonómicas, paradójicamente estos términos estaban desapareciendo, y como se suele decir de lo que no se habla no existe.

El mes de septiembre fué dedicado a los refugiados, y el retroceso en derechos que está suponiendo el no atender a estas personas como nosotros mismos, como estado, nos hemos mandatado al ratificar las normas internacionales que así lo exigen.

Y llegamos al mes de noviembre poniendo sobre la mesa como las administraciones "juegan" con los datos estadísticos, en ocasiones faltos de mayor transparencia y claridad, aludiendo a lo que en ese momento se estaba publicando en Andalucía respecto a la dependencia.

Tras este repaso llego a la conclusión que ha sido un año intenso, muy lleno de Trabajo Social que marca mi vida, y la seguirá marcando en el próximo 2016.

Feliz año.

viernes, 27 de noviembre de 2015

EL JUEGO DE LAS ESTADÍSTICAS


La estadística es la ciencia que permite explicar y expresar de diferentes maneras un mismo hecho dependiendo del autor que lo haga, y sobre todo, de su  intención  a la hora de explicar un hecho. Llama la atención especialmente en estos años de crisis, como se ha intentado estrujar datos positivos de todas las cifras oficiales, intentando crear una realidad virtual que la calle no reconocía. Esta circunstancia debe obligar a los responsables políticos y técnicos, a ser muy transparentes y éticos a la hora de  utilizar las estadísticas.

En este juego, recientemente desde la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía, se han emitido varias notas para destacar como en el mes de octubre la Comunidad Autónoma es la que más personas dependientes ha incorporado, al Sistema, más de dieciséis mil, situándose la primera del Estado. La noticia a primera vista y desde este titular transmite una realidad que nadie puede poner en duda. Desde la profesión de Trabajo Social, desde el minuto uno en que se comenzó a desarrollar este derecho subjetivo, hemos valorado muy positivamente el modelo de desarrollo en Andalucía. Este modelo ha  tenido su pilar en los Servicios Sociales Comunitarios o Municipales, y en la figura de las trabajadoras y trabajadores  sociales, desde la información para acceder al derecho, pasando por  valoración del grado de dependencia y  la elaboración del PIA, así como el posterior seguimiento e inspección. También  tenemos  que reconocer el papel esencial de la profesión  en la red de servicios y centros de atención a las personas dependientes.

Todo ello, ha posibilitado que Andalucía haya sido capaz de atender a más de ciento noventa mil personas, y gestionar más de doscientas sesenta y cinco mil prestaciones. El mayor desarrollo de este derecho fue el año 2012. A partir de esta fecha con los recortes impuestos por el gobierno central, y la propia gestión de la Junta, la “dependencia” se paró en seco. Es cierto que desde finales de 2014 se toma un nuevo impulso, pero nunca   en los niveles anteriores, y con vaivenes que han dependido de la planificación económica, olvidando las miles de personas que siguen esperando el reconocimiento de su situación de dependencia y el acceso a un recurso público.

La estadística marca que en el mes de octubre se ha alcanzado una cifra “record”, que sitúa a la comunidad autónoma como primera en el ranking en comparación con el resto de comunidades. Este hecho debiera situar a la administración en la obligación de dar una explicación más clara del porqué este incremento tan espectacular en estos momentos.  Si se profundiza en los datos, el mayor aumento se ha producido porque de un día para otro, como se suele decir ,toda aquella persona que ya tenía un servicio de Teleasistencia -el típico botón rojo para personas mayores de 65 años- se ha incorporado como beneficiario de la dependencia siempre que tuviera el grado I de dependencia reconocido. Sin que haya supuesto un mayor esfuerzo económico para las arcas autonómicas, el aumento de personas atendidas ha sido espectacular. Como estrategia de gestión no tengo sino que felicitar al ideólogo de esta decisión, el impacto en la estadística ha sido inmediato.

Claro está, la transparencia  se ha olvidado que muchas de estas personas forman parte del Sistema sin saberlo en los datos, y también que en lo que llevamos de año (enero a octubre) se han perdido 5.120 prestaciones económicas de cuidados familiares, o que si no se contabilizara el incremento por Teleasistencia el número de nuevos usuarios sólo hubiera sido de unas ochocientas personas, etc.
Desde mi modesta posición, haría un llamamiento a la prudencia y sobre todo a la transparencia, más cuando son de derechos de personas muy vulnerables por la edad, la  enfermedad, o discapacidad que padecen. No todo vale en el juego de la estadística.

viernes, 30 de octubre de 2015

A vuelta con los desahucios… y la necesidad de vivienda

En 2014 existían más de 82.000 personas en Andalucía inscritas como solicitantes de vivienda en los registros municipales, según un informe del Defensor del Pueblo. Ante este dato, resultaría obvio pensar que las administraciones desde su responsabilidad, y competencia en el derecho al acceso a una vivienda digna y adecuada (Art. 47 CE), habrán previsto y estarán trabajando para cubrir esta necesidad, ¿o no?

Entre el año 2008 y 2014 se han construido en Andalucía, según el Ministerio de Fomento, un total de 6.144 viviendas de protección. Así mismo, y por parte de las entidades financieras a través del Fondo Social de la Vivienda en el año 2014, habían puesto un total de 858 viviendas para familias con dificultad. Sumando ambas cifras nos da un total de 7.002 viviendas, con lo que sólo se podría cubrir al 9% de los solicitantes. ¿Y para el resto?


Según el  último censo de población y vivienda del año 2011, existían en Andalucía un total de 637.221 viviendas vacías. Que venían a suponer un incremento del 18,5% respecto al censo anterior del año 2001. Así mismo, a fecha de 31 de diciembre de 2014, había un total de 85.081 vivienda nueva sin vender en la comunidad andaluza.

Desde que en 2008 estalló todo, se han producido en Andalucía más de 13.000 lanzamientos (desahucios) de manera positiva. Y la cifra para este año 2015, por los datos ya publicados del primer y segundo trimestre, viene a predecir que serán muy parecidos a los de 2014, con lo cual el problema en lugar de pensar que ya se ha resuelto o está en vías de resolución, sigue con parámetros muy parecidos y preocupantes. 

Desde esta descripción cuantitativa, se puede llegar a pensar que en Andalucía no existe un problema de falta de vivienda, ya que tanto la vivienda vacía como la que aún se encontraba sin vender sería capaz de cubrir las necesidades que en estos momentos se está planteando, que pudiera rondar las 100.000 unidades, por los datos de inscripción en los registros municipales. Y que no es cubierta por la suma de la vivienda de protección y la que están aportando las entidades financieras. Se me dirá que es que estoy mezclando vivienda libre con vivienda de protección, personas que pueden pagar una vivienda, y personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad o de exclusión, con dificultad o mucha dificultad para su acceso, cierto, pero es que más allá de todo esto, el derecho a la vivienda como derecho humano (artículo 25), se debiera de situar en un nivel superior, y las administraciones desde su responsabilidad actuar en consecuencia. Lo contrario es situar de manera consciente, a miles de familias en la categoría de excluidos residenciales.

(Publicado en Revista El Observador)

domingo, 18 de octubre de 2015

El Palo y la zanahoria



Me viene a la mente esta teoría que viene a plantear que para que un animal se mueva, hace falta ponerle una zanahoria de la punta de un palo, pero sin que pueda cogerla y así irá avanzando esperando alcanzarla alguna vez.

No es mi intención insultar a nadie con éste símil, y si alguien se siente ofendido o identificado vaya por delante mis disculpas. 

Tras años de recortes económicos sin precedente, sobre todo en sectores vulnerables y estratégicos de un país como la Educación, la Sanidad o los Servicios Sociales. De aprobación de normas que han venido a disminuir o simplemente a quitar derechos sociales conquistados, por ejemplo no olvidemos que ya no tenemos derecho a la sanidad en su sentido más amplio. De una reforma laboral que ha supuesto la posibilidad de facilitar el despido, y seguir haciendo aún más precaria las relaciones laborales.

Todo ello bajo el lobo de la crisis, y lo mal que lo habíamos estado haciendo los ciudadanos porque siendo unos desalmados nos habíamos puesto a despilfarrar y a vivir por encima de nuestras posibilidades. 

Ahora venimos escuchando desde hace algunos meses, que la crisis ya es casi historia, y que esto mejora día a día. Aunque las cifras de indicadores sociales, ellas tan tercas no lo confirmen, sólo la macroeconomía. Mejoramos el PIB, pero se incrementa el índice GINI que mide la desigualdad entre los que más tienen y los que menos. Mejoramos el PIB pero el umbral de pobreza cada vez se establece con menos ingresos. Mejoramos el PIB pero una noticia estrella sigue siendo el abrir comedores para que nuestros menores puedan comer porque en sus casas no lo pueden hacer, ante la falta de recursos de sus padres. Mejoramos el PIB, pero cada vez se contrata por menos horas y por menos salarios, lo cual viene muy bien a los grandes números porque se incrementa el número de contratos.

Ante esta realidad ahora nos ponen una zanahoria, que jamás alcanzaremos, en formato de noticias de que todo mejora, pero ¿para quién?, en formato de puesta en marcha de algunas decisiones políticas que ya podrían haber venido antes, aunque ¿por cuánto tiempo?,  no será como se suele decir pan para hoy y hambre para mañana, ….

Todo ello pensado, desde mi modesto punto de vista, en clave electoral, donde hace falta que la ciudadanía perciba lo bien que van las cosas y lo comprometido/a que se está con las políticas sociales, de ¿verdad?
Una zanahoria siempre es una zanahoria, y si hay que intentar cogerla se intenta, porque mientras nos anima a andar, a movernos, a pensar que la disfrutaremos, la frustración será cuando pasen los meses, cuando pasen los próximos procesos electores y descubramos que no hemos alcanzado la zanahoria. Espero equivocarme y que seamos capaces de dar un salto, y no sólo coger la zanahoria sino también el palo.

Páginas visitadas

Licencia de Creative Commons