lunes, 21 de marzo de 2016

Hablando de adicciones



Recuerdo en los años 90 cuando comencé a conocer la problemática de las adicciones, a participar en las asociaciones que se creaban, donde incluso llegué hacer prácticas de la carrera en una de esas entidades. Y luego más tarde un grupo de compañeras/os nos embarcaríamos en un proyecto desde una entidad de prevención en la que aún hoy sigo. Eran tardes de sábado en terapia con familiares en un espacio reducido donde la gente se tenía que quedar de pie, eran años donde el “boom” de las adicciones estaba en su cénit y se situaba entre los principales problemas sentidos por los ciudadanos cuando el CIS lo preguntaba.

Y aunque han pasado casi treinta años de aquellas fechas, hay un elemento que después de tanto tiempo me sigue molestando bastante, porque como digo después de tantos años, hay cosas que siguen igual o peor. Esa doble moral que se sigue utilizando, cuando hablamos de “alcohol y drogas”, ¿por qué se siguen diferenciando?

Droga: “Aquellas sustancias, naturales o sintéticas, cuyo consumo pueda generar adicción o dependencia, o cambios en la conducta, o alejamiento de la percepción de la realidad, o disminución de la capacidad volitiva, así como efectos perjudiciales para la salud.”  (Art. 3. Ley 4/1997 de Prevención y Asistencia en Materia de Drogas). Leer esta definición de droga que recoge la ley de la Junta de Andalucía, nos sitúa en lo que es el alcohol, una droga sin más. 

Desde el año 1995 el Plan Nacional sobre Drogas viene realizando una encuesta con carácter bianual, sobre Alcohol y otras Drogas (nuevamente surge la diferenciación), con la denominación de EDADES. La última realizada corresponde a los años 2013/2014, de la que se pueden extraer entre otras algunas consideraciones:

  • Desde 2011 hay un aumento en el consumo de sustancias legales como el tabaco, el alcohol y los hipnosedantes.
  • La edad media en el consumo de alcohol y tabaco, se sitúa en los 16 años, y el cannabis en los 19.
  • El 4,9% de los encuestados tienen un consumo problemático de alcohol, de los que tendrían un consumo de riesgo el 4,5% (1.600.000 personas).
  • El 10% tienen un consumo diario durante los últimos 30 días.
Se podría continuar valorando otras variables y extrayendo conclusiones, lo que sí es una realidad que después del tiempo transcurrido, las adicciones han dejado de ser vista como un “problema”. Aunque afecten de manera directa a cientos de miles de jóvenes, y esa dependencia sobre una sustancia ahora se convierta en dependencia a un aparato o a un medio de comunicación como es internet. Sólo estas nuevas realidades hacen que de pronto se gire la mirada sobre qué es lo que está ocurriendo, y tenga todo su sentido las reflexiones que en 1992 realizábamos desde la Federación Andaluza de Drogodependencia ENLACE, en el documento “Correlaciones entre modelo social en el que vivimos y drogodependencias”, y que desde una visión muy crítica se decía: “… debemos tender hacia un nuevo sistema económico que esté sustentando en otros pilares, no de injusticia social sino de equilibrios, no de crecimiento vertical sino horizontal, evitando que para crear riqueza haya que crear pobreza a su vez.”

En positivo

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