martes, 9 de octubre de 2012

Haber vivido por encima de nuestras posibilidades....

Posiblemente uno de los dramas más crudos que viven cientos de familias diariamente en el conjunto del estado, tal y como reflejan los datos del Consejo General del Poder Judicial, son los miles de desahucios que se están produciendo. Concretamente 18.668 correspondientes al 2º trimestre de 2012, con una cifra desde que comenzó el año que asciende a los 37.092, lo que supone que en los primeros seis meses ya se ha alcanzado el 63,68% del total de lanzamientos (desahucios) que se produjeron durante todo el año 2011 que fueron 58.241.
El desalojo de una familia de su vivienda habitual conlleva no sólo un estigma social, sino todo un conjunto de problemas colaterales que en la gran mayoría de los casos quedan solapados por la inmediatez de dar respuesta a la búsqueda de una nueva vivienda y/o un lugar de alojamiento transitorio. Elementos como el posible absentismo escolar en caso de que haya menores por medio, los efectos psicológicos de encontrarte sin tu espacio vital de convivencia, etc., son agravantes en cuanto a costes sociales que debieran de tener un peso importante y pasar a ser considerado eximentes por parte de la jurisprudencia a la hora de dictar órdenes de desalojo.
Pero para llegar a esta situación actual no se puede olvidar que se parte de una realidad vivida durante años anteriores, en donde tanto las diferentes administraciones como las entidades bancarias con sus políticas y actuaciones comerciales permitieron que:
- el incremento de la superficie total de las viviendas aumentara a una tasa media de 2,3% en el período del boom inmobiliario (1997-2007), frente a una tasa de crecimiento de la población del 1,4%
- la expulsión de los jóvenes del mercado para poder acceder a una vivienda, ya que para comprar una vivienda de 90 metros cuadrados en 2007 había que destinar el salario medio neto de 12 años, mientras que en 1998 sólo era necesario dedicar el salario medio neto de cinco años.
- la dificultad para el acceso a la vivienda para amplios sectores sociales, originando un elevado endeudamiento de las familias que adquirieron una casa.
- un crecimiento del precio del suelo desbocado y utilizado por las haciendas locales como financiación para hacer caja, presionando aún más al recalentamiento del mercado.
- la falta de control por parte del organismo supervisor en España (Banco de España) donde se hablaba de "mercado sobrevalorado" cuando se daban unos precios superiores en un 35% a los necesarios para casar oferta y demanda.
- la situación de un mercado laboral precario y en su gran mayoría con contratos temporales y trabajadores no cualificados.
- y se podría seguir .....
De ahí que se precisa una aptitud comprometida y combativa ante el discurso de que lo actual es consecuencia de haber "vivido por encima de nuestras posibilidades", mensaje que nos quieren imponer los mismos que nos llevaron a esta situación.

En positivo

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