domingo, 29 de enero de 2017

Es indecente gente sin casa, casa sin gente



Como dice Silvia Pérez en la canción “No hay tanto pan”, es “indecente gente sin casa, casa sin gente”, canción que también incorpora a la película “Cerca de tú casa”. Una película que no debiera dejar a nadie indiferente ante lo que se cuenta, lo que muestra y como lo muestra, una realidad dura y cruda como ha sido y sigue siendo el ser desalojado, desahuciado de las cuatro paredes sobre las que miles de personas estaban o iban a construir su futuro.

 
  


Ante un invierno duro como el que se está sufriendo con temperaturas que en las últimas semanas han alcanzado máximos históricos, salen a la luz y son noticias las miles de personas que viven en la calle, los homeless, el sinhogarismo, las personas sin hogar, los en algunos sitios llamados marginados sin hogar. Aunque también son noticias porque no se saben cuántos hay, se hacen estudios, que nunca debieran faltar, se hacen programas de café y calor, se desarrollan reportajes de voluntarias/os dedicando su tiempo a charlar con ellos, a acercarles algún recurso, no está mal pero no es suficiente.

Estas personas más allá de problemas de adicciones, de salud mental, de falta de empleo, lo que necesitan y reclaman es una vivienda. Programas como el Housing first “primero la casa”, ponen el acento en esta clave de facilitar una vivienda como parte inicial de un proceso de inserción y/o inclusión, paso previo para desde ahí comenzar a trabajar el resto de problemáticas y de factores de riesgo, sin olvidar que estamos ante un derecho fundamental como es su acceso.

Nos situamos ante otro sector de población con características de vulnerabilidad para el que disponer de una vivienda es parte de su propio proceso, donde la administración pública debe hacerse muy presente desde cualquiera de los modelos de vivienda de protección. En el informe que publicaba el defensor del pueblo en 2012 “Estudio sobre viviendas protegidas vacías”, se calculaban entre las 250.000 y las 300.974 las viviendas de protección existente en el país lo que representaban entre el 1% y 1,19% del total, y de las que más de trece mil se encontraban vacías. Pero también en este informe, y tras pedir la información a las distintas comunidades autónomas debido a la falta de transparencia con estos datos, se indicaban que existían más de trescientas mil personas inscritas en los registros de demandantes de vivienda. En cambio, en los últimos cuarenta años desde 1970 a 2011, las viviendas vacías de régimen libre han aumentado en más dos millones.

Por lo tanto, nos situamos ante una necesidad de vivienda, y de manera muy especial para sectores vulnerables como son las personas que viven en la calle, sin que la administración pública este dando señales de cumplir esta obligación como derecho, pero mientras tanto la vivienda libre y vacía no ha dejado de crecer, lo que no viene sino a confirmar que “Es indecente gente sin casa, casa sin gente”.

En positivo

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